Seguramente ya has escuchado hablar alguna vez de las tarjetas revolving. O seguramente incluso tengas una. Y te has enterado que estas tarjetas están catalogadas de abusivas. Pues bien, tranquilo, en este artículo te vamos a explicar qué hacer si dispones de una tarjeta revolving abusiva.

¿Qué es una tarjeta revolving?

Lo primero que debemos hacer es definir qué es una tarjeta revolving, para que así, si has escuchado hablar de ellas pero no sabes lo que es, empieces a familiarizarte. Las tarjetas revolving son unas tarjetas de crédito que permiten realizar el pago de forma aplazada siempre con sus correspondientes intereses. De esta forma el usuario de estas tarjetas está permanentemente endeudado. Además estas tarjetas imponen unos intereses abusivos de más del 20% TAE, comisiones y un sistema de amortización que da lugar a que el consumidor acabe pagando cuotas durante años, sin que su deuda se vea reducida. Evidentemente esto no te lo informan las entidades financieras que las comercializan.

¿Y por qué se denominan abusivas?

Pues es muy sencillo. Tienen unos elevados intereses, unas grandes comisiones y un sistema de amortización que hace que el consumidor esté pagando por años y siempre tenga deudas. Además te ocultan toda esta información cuando te comercializan las tarjetas, lo que hace que cuando te des cuenta, tienes la deuda hasta arriba. Por eso el Tribunal Supremo ya ha calificado las tarjetas revolving abusivas y usurarias, y por tanto nulas. De esta forma el Tribunal Supremo consideró que las tarjetas revolving infringían la Ley de Represión de la Usura del año 1908, la cual establece que un préstamo es leonino si fija un interés «notablemente superior al normal del dinero».

Por tanto, si aún no tienes una tarjeta revolving y te la están ofreciendo, no la aceptes sino quieres caer en la trampa de estas tarjetas.

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